Gino Maniteli

Avaro Mercader Veneciano de Exito

Description:

Características:
Int +1 Str – Pre +2 Des -1
Per +1 Sta – Com +3 Quick -2

Personalidad:
Cauto +3
Cobarde +2
Codicioso +3

5 Athletics (Remar) 1

15 Artes Liberales (Aritmetics) 2
15 Awareness (Alertness) 2
140 Bargain (Hard Selling) 7+2
30 Carouse (High Status) 3
15 Church Lore (Taxes) 2
30 Civil and Canon Law (Taxes) 3
30 Etiquette (Events) 3
30 Folk Ken (Posible Customers) 3
50 Guile (Estado de Mercancías) 4
30 Intrigue (Politics) 3
30 Latin (Misa) 3
30 Living Language (Arabe) 3
30 Living Language (Old German) 3
30 Living Language (Lombardo) 3
– Living Language (Griego) 5
50 Republic of Venecia Lore (Laws) 4
30 Senescal (Taxes) 3
15 Stealth (Pasar Inadvertido) 2
15 Theology (Biblic Cites) 2

Total:630px

5 años 45px
29 años 20px/año 580px+50px Educated. Total:630

36 años 1 tirada de Decrepitud

Virtudes:
Clear Thinker, Minor General
Educated, Minor General
Gossip, Minor General
Intuition,Minor General
Merchant,Free Social Status
Proteccion, Minor General
Puissant Bargain, Minor General
Social Contacts,Minor General
Wealthy, Mayor General

Defectos:
Ability Block,Minor General (Martial)
Avaricious, Minor Personality
Enfeebled, Mayor General
Black Sheep, Mayor Story
Close Family Tides, Minor Story
Greedy, Minor Personality

Bio:

La historia de Gino es cuanto menos complicada, su familia de origen humilde estaba afincada en la floreciente Bizancio. Su padre, de profesión tonelero quería que el muchacho siguiera con la tradición familiar, pero el jovencito tenia la cabeza llena de pájaros, aunque con el tiempo demostró ser muy audaz y emprendedor.

A él le encantaba escuchar las historias de tierras lejanas que contaban los mercaderes y los marineros, así como las riquezas que abundaban en cada uno de los rincones de la tierra. A medida que el padre de Gino se iba haciendo mayor, el muchacho tomaba los encargos más lejanos, hasta que un día el destino tropezó con él. Un mercader beduino que debía marcharse en breve y no había cambiado el suficiente oro por plata, necesitaba algunos ingresos rápidos para amortizar el viaje y muchos mercaderes sabían aquello, así que como hienas esperaban a ver quien se embolsaba un buen negocio. Entonces el emprendedor Gino le ofreció ayuda a cambio de una pequeña parte del beneficio y de que en cada viaje dos veces al año le enseñara a contar y a leer. El beduino estaba desesperado y acepto, muy complacido con el trato, pues el muchacho consiguió repartir la mayor parte del oro entre los clientes del tonelero y otros pequeños negocios, llegando incluso a saldar algunas pequeñas deudas familiares en dichos cambios. Con el resto compro tantos toneles como pudo a sus vecinos y luego subió el precio a los extranjeros siendo el suyo el único negocio capaz de proveerlos a los grandes barcos mercantes. Tras cerrar un buen trato con dos galeras despacho toda la mercancía. En apenas unos días Gino había movido más dinero que su familia en años, a pesar de que sus vecinos y el resto de toneleros le miraban con una mezcla de envidia, odio y recelo. Fue reprendido por su padre y por su propio hermano, a pesar de que él había hecho enriquecerse a la familia.

Entonces el beduino le ofreció otro negocio., sería sus ojos y sus oídos en Bizancio, le pagaría los gastos de un buen tutor y a cambio Gino le enviaría cartas con las mercancías que se necesitaban en la Capital, así el árabe se aseguraba unos prósperos negocios en el futuro y pocos viajes en balde. Así pues poco a poco Gino empezó a prosperar, escribía cartas y documentos para to el que le pudiera dar algo, no solo dinero, sino mercancía o favores. Con lo poco que ganaba compraba grano en verano y lo guardaba en su cuarto, para venderlo en invierno mucho más caro. Solo su madre parecía feliz de ver el éxito de su hijo, en cambio su padre le repudiaba por alejarse del camino familiar y su hermano pequeño parecía encantado en ser el nuevo cabeza de familia, aunque quien traía dinero a casa era Gino.

Entre envidias y recelos, no solo con la familia sino con los vecinos Gino creció contento, aumentando sus ganancia y evitando las cantinelas del párroco sobre la usura y la avaricia. Con el tiempo los vecinos olvidaron, pero los suyos no. Y en un día que debería haber sido d e dicha y alegría la familia se rompió.

Gino llevo a sus padres a una casa nueva, la cual había comprado para todos en un barrio mejor, con más sitio para el negocio de su padre y mejor situada; sin embargo el orgullo del padre estallo y lejos de agradécele nada a su hijo le reprocho creerse mejor que él y tratar d e humillarlo, su madre lloro desconsolada mientras aquel hombre se desquitaba con aquel niño. Después del primer golpe Gino ya no sintió ninguno más, algo se había roto en su interior para siempre, no entendía nada de todo aquello, sus ilusiones sus sueños, todo se había esfumado.

Gino se encerró en su mismo y sus negocios, convirtió su nueva casa en un almacén y cuando no podía llenarlo, lo rentaba a los capitanes de los barcos, con sus estudios, sus contactos entre capitanes y la gente de tierra santa, su fortuna fue “in crechendo”, hasta que los rumores dejaban bien claro quien era el exitoso en la familia. Su padre se veía frustrado al verse traicionado por su hijo y su hermano le miraba con envidia, solo su madre lloraba su perdida y de tanto en tanto iba a verle, sin que nadie lo supiera Gino le daba dinero a su madre para que su familia no pasara ninguna penuria, hasta que el padre de Gino se enteró y con la misma correa que había usado con el niño puso en vereda a su mujer.

Cuando Gino se entero estallo la guerra, consiguió los mejores médicos para su madre y siempre la invitaba a cenar a su casa, por contra de cada vez menos gente acudía al negocio de su padre pues Gino recomendaba a sus clientes otros proveedores. La madre intentaba mediar entre esos dos testarudos, pero ninguno parecía ceder terreno, su madre le suplicaba que parara pero Gino no hacia más que repetirse a si mismo “hasta que venga y se arrodille,hasta que venga y se arrodille” una y otra vez, pero su padre no daba el brazo a torcer.

Con el negocio familiar de mal en peor, la madre un día le pidió al muchacho si la podía acompañar al mercado, al principio Gino fue a enviar a la criada, pero la madre insistió en que debía ver algo. Ella le llevo al puerto, con la excusa de comprar pescado, allí pudo ver a su padre y a su hermano trabajando de estibadores, bajando fardos al muelle por una miseria, en aquel momento supo que se había convertido en su padre y se odio a si mismo por ello, entendió que le había hecho el mismo daño a su padre que el le había hecho de niño. Avergonzado por su actitud y decepcionado consigo mismo volvió a levantar el negocio de su padre en secreto y se despidió de su madre, no quería que volviera a haber problemas entre la familia por su presencia en la ciudad.

Se marchaba a Venecia, donde sabía que haría más contactos y más dinero; allí todo era un negocio y el pareció encajar bien. Al casarse consiguió la ciudadanía, un negocio más,el cual dio sus frutos, pero empezó a robarle la salud y por mucho dinero que tuviera y por mucha la dicha que le dieron los nacimientos de sus tres hijos (niño,niño,niña) no podía disfrutarlo. Se sentía viejo y amargado siendo solo un hombre, hasta que conoció a Crasus, un amable medicus quien le libro de todos los males y abrió un mundo nuevo ante sus ojos. Este se gano totalmente su fidelidad cuando consiguió convencer a su padre de que lo mejor para la salud de su madre era que esta viviera con Gino.

Gino Maniteli

Magnum Ludum JBauza